En La Ciudad Perdida el tiempo es un constructo emocional, acrónico, oculto en los recovecos de la memoria. Es el Vigo gris lluvioso de los años 80 y 90 donde la autora explora temáticas tan duras como la violación, el maltrato, la soledad, la pérdida, la depresión, el desamor o la obsesión. Poemas que se adentran en la parte más oscura, sucia y retorcida del ser humano, trabajados desde lo sensual, lo musical e incluso lo religioso.
La poeta apuesta por palabras perdidas en el diccionario que dan riqueza léxica al texto obligando al lector a pararse, analizar, trabajar la memoria y retroceder en un mundo de emociones contradictorias. En ocasiones, la sensualidad se convierte en ternura maternal actuando desde la paciencia, el cuidado, es decir, desde el amor más puro para mostrarnos de forma inesperada y abrupta que lo salvaje siempre está al acecho. Alicia Savaxe fluctúa entre estos dos mundos con elegancia natural.
El contrapunto de color lo aporta Xavier Magalhaês con pinturas de su Cuaderno Ferroviario, donde explora miedos y esperanzas a través de un viaje iniciático interno en la ruta Vigo-Pontevedra-Vigo en el que se reencuentra consigo mismo.
Musicalmente, Alicia Savaxe está acompañada por artistas como Pablo Novoa, Adrián Solla e Isaac Garabatos y colaboraciones vocales de Wöyza, Marcos de la Fuente e Iria Medraño. Todo ello alojado en un código QR que se encuentra en el interior de este libro.
Desde muy niña siento una especial atracción por el lado oscuro, salvaje y atormentado del ser así como por el lado tierno que interactúa conteniendo las apetencias del mal.
Curiosa de naturaleza exploro la imagen, lo sonoro y la interacción emocional con el espectador. Participo activamente en recitales tal vez para observarte.